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Salud perruna

Las caricias reducen el estrés en perros al entrar en una protectora -salvo los abandonados por su familia

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Última actualización del articulo el día 17/11/2022

El estrés que experimentan los perros cuando llegan a una protectora o centro de protección animal no solo afecta negativamente a su bienestar sino que puede desembocar en comportamientos que compliquen sus posibilidades de ser adoptados.

Por eso mismo, todas las estrategias que sirvan para ayudar a reducir ese estrés son útiles en este entorno, desde la música o los audiolibros a los olores relajantes o, aún más, la interacción con las personas. Y los efectos se pueden medir además de a través de los signos externos del estrés -vocalizaciones, etc.- a través de los niveles de cortisol.

Se ha demostrado en reiteradas ocasiones cómo la interacción con personas contribuye a reducir el estrés de perros en protectoras, incluso el miedo y la agresividad asociada al miedo en perros que están en protectoras.

En esta ocasión, investigadores del Departamento de Psicología de Wright State University han analizado los efectos de las caricias en perros de protectora pero distinguiendo entre los que habían sido rescatados de la calle y los que habían sido entregados por sus familias, para ver de qué manera esto podría reducir su nivel de estrés.

Lo que han comprobado es que los niveles de cortisol se reducen de igual manera tras una sesión de 15 minutos y otra de 30 minutos pero la reducción en las concentraciones de cortisol no persistió cuando los perros regresaron al chenil.

Durante la sesión de caricias también se redujeron los signos de excitación (vocalizaciones) y ansiedad (jadeo), así como los intentos de escape, y aumentó la solicitación social (movimiento de la cola).

Pero han descubierto igualmente un dato bastante significativo (y francamente triste): las reducciones de cortisol fueron pronunciadas en perros que habían sido rescatados de la calle pero la interacción humana no redujo los niveles de cortisol en los canes que habían sido abandonados por su familia. 

Es de suponer, aunque esto no es algo que hayan dicho los investigadores, que esos perros están estresados por el brusco cambio de su entorno, por haber perdido a sus referentes... para ellos las caricias de extraños no son tan bienvenidas como las caricias de las personas que los han abandonado.

También midieron los niveles de cortisol en el pelo para evaluar el estrés antes de ingresar en la protectora. Los perros rescatados de la calle y los perros abandonados por su familia mostraron concentraciones de cortisol similares, a medio camino de las que muestran los canes que viven en casa con sus familias y las de los perros diagnosticados con la enfermedad de Cushing.

En resumen: solo 15 minutos de interacción humana pueden moderar los niveles de cortisol de los perros en una protectora pero el efecto es de corta duración y puede no ser efectivo para ciertos canes.

La foto que encabeza el texto es de Freepik

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