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Hasta un 40% de perros menores de cuatro años tiene osteoartritis: el diagnóstico precoz es crucial

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Última actualización del articulo el día 11/10/2022

La osteoartritis (OA) es lo mismo que la artrosis, una enfermedad articular crónica que produce dolor en las articulaciones y condiciona la movilidad. No se cura pero sí se puede tratar.

A diferencia de lo que ocurre en personas, donde está más vinculada a la edad, en la mayoría de los perros suele aparecer porque el animal tiene otra patología previa y puede aparecer incluso cuando el can no ha cumplido un año.

El diagnóstico temprano es crucial para lograr que no empeore su calidad de vida, por eso es tan importante reconocer los síntomas y tener claro que la OA puede afectar a perros de todas las edades.

Ahora sabemos gracias a un estudio de la North Carolina State University que hasta un 40% de perros menores de cuatro años tiene osteoartritis.Y lo que podría resultar aún más llamativo, incluso cuando las personas detectan signos de dolor por oesteoartritis en sus perros, muy pocos canes reciben tratamiento.

A partir de los cinco meses, los perros ya pueden empezar a desarrollar la enfermedad en una articulación y es algo que, sin duda, condiciona su bienestar dado que condiciona su movilidad. Es por tanto muy importante vigilar a nuestros perros para detectar cuanto antes cualquier síntoma de OA.

Max tiene solo seis meses pero ya está recibiendo tratamiento para paliar el dolor que sentía tras haberle diagnosticado OA.

Qué otros síntomas pueden alertarnos? Esto es lo que nos explicó la veterinaria Beatriz Delgado:

Hay que estar pendientes lógicamente de cualquier cojera o cambios en su forma de andar, al igual que en su ritmo, dificultad para subir y bajar del sofá... pero es igual de importante estar atentos a los cambios de comportamiento porque pueden reflejar dolor:por ejemplo si a nuestro can le gusta jugar con otros perros al salir a la calle y llega un momento en que deja de hacerlo, puede ser un síntoma de OA. Que de pronto se vuelva "antipático", que no quiera ni acercarse a otros canes cuando antes sí lo hacía. Incluso que nuestro can no nos deje acariciarlo: si le duele y se aparta.

Nuestro veterinario será quien determine, en caso de que esos síntomas realmente se traduzcan en un diagnóstico de OA, el tratamiento a seguir. Lo fundamental suele ser controlar el dolor y la inflamación e ir monitoreando al perro a lo largo del tiempo, ajustando la pauta terapéutica según su evolución clínica.

En casa también hay diversos consejos que pueden ser útiles si nuestro perro tiene OA, uno de los más básicos -dependiendo de su tamaño- es apostar por comederos y bebederos elevados y, sin duda, comprar camas ortopédicas. Además puedes colocar rampas para que le sea más fácil acceder a sitios elevados como el sofá o la cama.

 

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