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Educación canina

¿Quieres que tu perro aprenda contigo? El castigo no es la herramienta

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Los perros no hablan el idioma humano. No entienden que han hecho algo mal desde el punto de vista humano por mucho que tú señales hacia ese algo que han mordido o roto o eso que se han comido... Si tú castigas a tu perro, aunque hayan pasado solamente unos minutos desde que cometió ese presunto crimen canino, no tendrá ni idea de porqué de pronto le gritas o te enfadas con él. Y, sobre todo, el problema de los castigos es que ¡no le enseñan a tu perro lo que quieres que haga! Por eso lo único que consigues es que tu can te mire con recelo, posiblemente con miedo: el castigo perjudica directamente tu vínculo con tu perro.

Collares eléctricos y collares de castigo: aprender a través del miedo y el dolor

El castigo puede provocar reacciones de miedo o de ansiedad en el can. O peor. Tal y cómo explica Santi Vidal: "Los castigos hacen perros más inseguros, estresados y en muchas ocasiones agresivos. Los castigos nos hacen poco predecibles delante de nuestro perro. Los castigos cuando no han sido bien aplicados (casi nunca) no extinguen comportamientos, los dejan latentes (es fácil ver que cuando regañamos a nuestro perro por algo, este aprende a no hacerlo DELANTE NUESTRO."

Un castigo es, en realidad, el síntoma claro del fracaso educativo: no hemos sido capaces (aún) de enseñar a nuestro can cómo queremos que se comporte.

Un castigo teóricamente bien aplicado, explica la etóloga Alba Benitez de Simperrohablara, es imediato, breve, no señalado... Es decir, tendría que llegar justo tras el comportamiento no deseado y el can no debería poder identificar la fuente del castigo ni relacionarlo con un sujeto concreto... ¿Cuál es el problema? Pues que eso eso es extremadamente complicado y que, como ella misma también detalla, los efectos negativos al aplicar mal un castigo son considerables tanto para el bienestar del animal como para su aprendizaje y su vínculo con su humano. 

Es imposible supervisar a un perro las 24h del día, eso es obvio. Por eso los castigos son poco eficaces, más bien lo contrario: es como si enseñaras a tu can que puede portarse mal y hacer todo lo que quiera ¡cuando tú te des la vuelta o estés despistado!

¿El efecto a largo plazo de un perro al que tratan de enseñar a través del castigo? 

Como también explican en Affinity Pet Care:

"Hay perros que, expuestos a castigos inescapables, incoherentes y no relacionados con su comportamiento, entran en un estado donde parecen haber perdido el control del ambiente. No sabemos cómo se sienten pero, si fueran una persona, diríamos que se han resignado aceptando que sus problemas no tienen solución.

En el lenguaje técnico se llama “indefensión aprendida” y se produce cuando el animal está expuesto a una serie de estímulos desagradables sin tener alguna posibilidad de escapar o de evitarlos. Después de haber comprobado que ninguno de sus comportamientos es efectivo para poner fin a la situación desagradable, el perro deja de luchar y se queda quieto."

Por eso es tan importante aprender a enseñar, saber cómo conseguir que tu perro haga lo que tú quieres... Si tienes cualquier duda sobre cómo educar a tu perro te recomendamos que consultes con etólogos o educadores caninos (en positivo) en tu zona: hay estupendas educadoras que, además, ofrecen todo tipo de consejos online que te pueden ser útiles: Pat Educadora Canina, Tamara Dog Trainer... 

 

 

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