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Educación canina

Cuatro claves -en positivo- para que tu perro no ataque a otros canes

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La perra de Mónica ha tenido una peripecia vital impresionante: la adoptó en Senegal y ahora viven juntas en Madrid. Y al comienzo, ese cambio no fue siempre fácil, tal y como nos cuenta Mónica. "Cuando adopté a mi perra África, mostraba miedo en su nuevo entorno urbano. Si veía a otros perros ladraba y se lanzaba hacia ellos. Otros perros también le ladraban y el paseo se convertía en una experiencia estresante." Mónica es educadora canina, la responsable de Afri Comportamiento Animal y ha compartido con nosotros la historia de África y las claves que le han ayudado a superar diferentes problemas, como su miedo a otros perros en la calle. Sus consejos son claros, didácticos y en positivo, seguro que os resultan útiles.

"Estuve viviendo unos años en Senegal para hacer voluntariado y estudiar mi doctorado. Allí conocí a mi perra África.

Una compañera la encontró de cachorro junto a su hermano cuando unos niños les estaban pegando. Al no encontrar a su madre los cogió. Cuando fueron más mayores se unió un tercer perro, Maffe, quien se asentó en nuestro centro de trabajo.

Con el tiempo cuando algún local entraba al centro, Maffe echaba la boca a los pies de esa persona. En aquel poblado los perros no eran bienvenidos y si además intentaban morderles suponía un conflicto, como es lógico. Una noche apareció un hombre con un machete para matar a Maffe. La situación era insostenible y tuvimos que buscar ayuda.

Bárbara, compañera y amiga, encontró la ONG Animal Rescue League Dakar. Su presidenta Vicky comprendió la situación y rápidamente encontró una casa de acogida mientras se realizaban todos los trámites para adoptar a Maffe en España. Más tarde, África también empezó a ladrar a personas del poblado y tuve que hacer lo mismo que con Maffe para que siguiese con vida

Cuando conseguimos estar juntas en España el siguiente reto fue que África se pudiese adaptar a su nuevo entorno urbano, que se acostumbrase a carreteras, tráfico, correa, espejos, un piso, etc.

El proceso fue poco a poco, sin prisas pero guardando que la perra se encontrase bien. Sorprendentemente, se fue adaptando rápido y entonces fuimos trabajando otros problemas de comportamiento como la convivencia con otros perros y gatos en casa, pasear tranquilamente, no atacar a perros desconocidos en la calle, no tener miedo de personas desconocidas, etc.

África ladraba tanto a hembras como a machos y sobre todo a los perros de tamaño grande o pelo oscuro. La postura del cuerpo era hacia delante, levantaba el rabo, subía las orejas, tiraba de la correa y a veces saltaba sobre las dos patas traseras. Si el otro perro le ladraba entonces ella reculaba y echaba el cuerpo hacia atrás. Es lo que en etología se llama ambivalencia, aclara Mónica en su web, donde podéis encontrar más detalles al respecto.

Estas fueron las 4 claves que ayudaran a África a descubrir que otros perros no querían hacerla daño:

1. Evitar problemas y prevención para que la agresividad no empeorase más.

Los paseos fueron a horarios y rutas tranquilas, sin perros en la medida de lo posible.

2. No utilizar castigo porque aumenta la agresividad según han demostrado diversos estudios científicos. Las técnicas aversivas son peligrosas, por un lado, porque el perro puede pasar un límite y la agresividad contenida dirigirse hacia ti o alguien que pase. De manera que el castigo es peligroso, además de no ser ético. Hay otras muchas estrategias eficaces y éticas.

3. Realizar el tratamiento progresivamente. No tuve prisa en el tratamiento de África porque es un proceso que requiere tiempo, el que necesite cada perro. Y para ello es importante observar al animal y entender su lenguaje canino.

4. Cambiar la percepción de nuestro perro. Mi objetivo con los ejercicios fue que África estuviese tranquila y confiada para cambiar su percepción de peligro por el de “muchos perros desconocidos no te van a hacer nada malo”. África fue superando el miedo y el paseo cada vez era más agradable. Ahora tiene su grupo de amigos perros e incluso un novio muy guapo, Scott.

Definitivamente se consigue mucho más y mejor por las buenas que por las malas, además fortalece el vínculo entre la familia y el animal. Todavía me sorprende lo que se consigue con premios con nuestros compañeros peludos. ¡Es el poder de los premios!  

En la web de Afri Comportamiento Animal Mónica explica el proceso con más detalle. 

Referencias

– Amat M, Camps T, Le Brench S, Tejedor S. 2016. Manual práctico de etología clínica en el perro. Ed Multimédica, Barcelona, España.

– Eaton B. 2005. Dominancia, ¿realidad o ficción?. KNS Ediciones S.C. Santiago de Compostela, España.

-Haugh L. 2008. Canine Aggression Toward Unfamiliar People and Dogs. Vet Clin Small Anim, 38: 1023-1041. doi: 10.1016/j.cvsm.2008.04.005

– Hernández P. 2012. Manual de etología canina. Gráficas Lizarra, S.L. España.

– Manteca X. 2003. Etología clínica del perro y del gato. Ed Multimédica, Barcelona, España.

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